Sánchez y sus socios, caballo de Troya del totalitarismo

Su compromiso con la defensa y el apoyo a Ucrania se ha desvanecido en la vacuidad de sus gestos y palabras

Sánchez y sus socios, caballo de Troya del totalitarismo

El abrazo de Pedro Sánchez a Volodimir Zelensky de hace poco menos de un mes se ha convertido en la viva imagen de la hipocresía. En solo veinte días, su compromiso con la defensa y el apoyo a Ucrania se ha desvanecido en la predecible vacuidad de sus gestos y palabras.

Ya sabemos quiénes son los verdaderos amigos y socios de Vladimir Putin. Los socios de Sánchez han rechazado el aumento de inversión en defensa y exigen la salida de la OTAN. Sumar, el subproducto prefabricado de izquierda maleable al servicio del Sanchismo, se ha pronunciado claramente contra la inversión en nuestra maltrecha defensa y a favor de abandonar la Alianza Atlántica, igual que Bildu, esos «pacifistas» de toda la vida, Podemos y el resto de socios de ultraizquierda antisemita que Sánchez blanquea y encumbra según sirvan a su propósito de permanecer en La Moncloa.

La reacción de Sánchez no ha sido la de un estadista comprometido con la defensa de Europa y de Ucrania, sino la de un político obsesionado con el poder, el mismo que anunciaba que «sobra el Ministerio de Defensa». Por un lado, se ha lanzado a exigir que se acepte la lucha contra el cambio climático y los medicamentos críticos como «gasto en defensa». Es decir, lo que exige Sánchez a la Comisión Europea es que acepte pulpo como animal de compañía, recordando el famoso anuncio televisivo. Sánchez, desde su condescendencia habitual, nos conmina a hacer «pedagogía» a la hora de hablar de defensa y nos enseña que «es tecnología de doble uso». Si es que somos tontos y Pedro nos tiene que enseñar. Al fin y al cabo, como él depende de la ultraizquierda antisemita para gobernar y mantener decenas de municipios, hay que distorsionar el mensaje para que «defensa» sea cualquier cosa que a él le mantenga en La Moncloa.

Viaje a China, el socio de Rusia

Por otro lado, Sánchez ha montado a toda velocidad, y sin consultar con Europa, un viaje a China, el «socio estratégico sin límites» de Rusia, según el acuerdo rubricado por las dos potencias dos días antes de la invasión de Ucrania. Sánchez ve a China como antes lo hicieron Maduro, Kirchner u Ortega, como una tabla de salvación que le mantenga en el poder. 

La recomendación de Zapatero y Borrell de unirse a China no es una novedad, es la propuesta habitual que llega desde el Grupo de Puebla a los gobernantes de izquierda que usan la palabra democracia, pero buscan mantenerse en el poder a toda costa. Estos líderes piensan que China regala poder y apoyo a cambio de nada, y es un gran error. Pero no es un error, es una estrategia de poder. Lo hacen porque piensan que van a mantenerse en el poder a cambio de dar al gigante asiático acceso económico, tecnológico e industrial total a nuestro país, y que se convierta en la punta de lanza del avance de China a una Europa que se equivoca de problema mirando a Donald Trump. La mejor manera de darle la victoria a Rusia es ponerle la alfombra roja, nunca mejor dicho, a su principal socio en el mundo.

La visión de la defensa de Pedro Sánchez y sus socios es unirse en coro a cantar canciones de John Lennon y entregarnos al enemigo esperando que, tras la invasión, les mantengan en sus puestos. El presidente del Gobierno y sus socios se convierten en una especie de agentes dobles de facto al servicio de los intereses de Putin, quintacolumnistas de lo contrario a lo que fingen defender.

Ya dije en esta misma columna que Sánchez y sus socios iban a aprovechar el Plan Rearme para gastar en cualquier cosa menos en defensa. Y así va a ser. Van a meter hasta las botas moradas que regalan por los países del mundo como defensa mientras siguen asfixiando a nuestros sufridos militares.

La Unión Europea debería estar menos obsesionada con la derecha europea o la administración estadounidense y darse cuenta de que la verdadera amenaza es este virus de ultraizquierda anti-OTAN y anti-Occidente que plaga nuestras instituciones y está dispuesta a entregar a sus países a los enemigos de Occidente esperando que en un futuro dictatorial se les mantenga en sus despachos y ministerios. Si no se dan cuenta de que la amenaza no es el avance de la derecha, sino la evidencia de la injerencia de la ultraizquierda, veremos el fracaso estrepitoso del Plan Rearme y la victoria por goleada del eje China-Rusia.

Pedro Sánchez y sus socios ya han enseñado sus cartas. En realidad, nunca las habían escondido, pero ya es incuestionable. Si ustedes no las quieren ver, es su problema.

Acerca de Daniel Lacalle

Daniel Lacalle (Madrid, 1967) es Doctor en Economía, profesor de Economía Global y Finanzas, además de gestor de fondos de inversión. Casado y con tres hijos, reside en Londres. Es colaborador frecuente en medios como CNBC, Hedgeye, Wall Street Journal, El Español, A3 Media and 13TV. Tiene un certificado internacional de analista de inversiones CIIA y un máster en Investigación económica y el IESE.

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