A cierre de este artículo, el petróleo Brent se situaba por debajo de los 92 dólares el barril. Las noticias de Bloombergreflejaban que el 25% de los barcos no iraníes habían escapado del estrecho de Ormuz. Mientras tanto, alrededor del 80% de los volúmenes que pasaban por el estrecho se reorientaban o sustituían por el récord de exportaciones de crudo y productos petrolíferos de Estados Unidos.

La colosal ironía de la crisis de Oriente Medio es que el supuesto shock petrolero global ha terminado siendo mucho más devastador para Irán que para Occidente. La ventaja estratégica de Teherán se basaba en que ellos podían cerrar el estrecho a todos menos a sus exportaciones. Trump aceptó el órdago y bloqueó las exportaciones de Irán, sabiendo que el 25% del PIB del país, el 60% de los ingresos fiscales del régimen y el 80% de sus exportaciones dependen de tener Ormuz abierto. Además, vio las cartas y dobló la apuesta sabiendo que China es el principal perjudicado por el cierre del estrecho y que Estados Unidos se beneficia con exportaciones récord.
Dicho y hecho. Europa ha firmado un acuerdo comercial con Estados Unidos y, con ello, garantiza su suministro y una posición de ventaja en petróleo, gas, queroseno de aviación y fertilizantes que llegan desde el otro lado del Atlántico.
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